Ni siquiera los muertos/texto

Proyecto de intervención específica en Carcarañá, sobre las barrancas del río

Inventarse una genealogía. Transitar el abismo entre lo científico y lo religioso. Hacer de cada pequeño acto de vida un suceso bíblico. El Carcarañá surca la tierra, y en ese surco va sedimentando el tiempo. Como en un relicario, los recuerdos son guardados dentro de las barrancas, que contrastan con la fluidez constante del río. Pareciera que en ese fluir, en el cause que deposita sus aguas en el Coronda primero, y en el Paraná después, pequeñas historias se detuvieran, encontrando resguardo, hasta que algún explorador se atreva a desandarlas.

José Guevara y Thomas Falkner, ambos jesuitas, son los primeros en encontrar grandes fósiles en las cercanías del Carcarañá. Atribuyen, sin embargo, esos huesos a gigantes humanos que habrían habitado estas tierras antes del diluvio universal: “Los gigantes, torres formidables de carne, que en solo el nombre llevan el espanto y asombro de las gentes, provocan ante todas cosas nuestra atención. No se hallan al presente, pero antiguos vestigios, que de tiempo se descubren sobre el Carcarañal y otras partes, evidencian que los hubo en tiempo pasado.”La exuberancia americana desborda la visión europea. A Falkner, médico inglés formado en la floreciente ciencia de su país, no le alcanzan las taxonomías para analizar un paisaje que – con insistencia – lo desborda. ¿Qué escenas bíblicas habrá imaginado este científico convertido en jesuita? ¿Cuáles son las historias que guarda este río? Quizás los gigantes aún habiten estas tierras, encontrando en la noche el momento para abandonar la barranca y deambular por la ribera.

Detalle técnico: diez cajas de luz solar enterradas en la tierra. Cada una de las cajas contiene una imagen quefue desarrollada a partir del génesis de la biblia. El trabajo con las imágenes bíblicas fue desarrollado a partir de las crónicas de Thomas Falkner y José Guevara, viajeros ingleses que vivieron en estas tierras en tiempos de la colonia y que dieron inicio a la paleontología argentina, al encontrar en las barrancas del Río Carcarañá los primeros ejemplares de gliptodentes. Las cajas de día reflejan el paisaje que circunda el lugar de intervención, mientras que por la noche se hacen visibles las imágenes del interior de las cajas, ya que al caer la noche se activan las células fotosensibles que poseen las cajas, revelando las imágenes que están en su interior.